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    El día 23 de abril fue designado como Día Internacional del Libro y del Idioma en conmemoración de dos grandes escritores de la historia y por sus aportes a la literatura universal.

    Cabe recordar que esta fecha coincide con el nacimiento del escritor inglés William Shakespeare en 1564, quien muere en la misma fecha a los 52 años, en 1616. También un 23 de abril, falleció Don Miguel de Cervantes, autor de Don Quijote.

    No obstante, por iniciativa de la Unión Internacional de Editores se  propuso esta fecha a la Unesco  con el objetivo de fomentar la cultura y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor. Idea que fue aprobada en la ciudad París el 15 de noviembre de 1995, por lo que a partir de ese momento se celebra  el “Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor”.

    El objetivo de esta celebración es fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor.

Orígenes del libro

    Para recordar un poco sobre importante fecha histórica, los orígenes de la historia del libro se remontan a las primeras manifestaciones pictóricas de nuestros antepasados, la pintura rupestre del hombre del paleolítico. Con un simbolismo cargado de significados religiosos, estas pinturas presentaban animales, cacerías y otras escenas cotidianas del entorno natural del hombre antiguo, que trataba de dominar las fuerzas adversas de la naturaleza capturando su esencia mediante su representación.

    Las primeras manifestaciones impresas fueron ideográficas. El primer escrito que se conoce se atribuye a los sumerios de Mesopotamia y es anterior al 3000 a.c. Como está escrito con caracteres ideográficos, su lectura se presta a la ambigüedad. Los egipcios dejaron documentos que proceden de unos cientos de años después y testimonian el principio de transferencia fonética (Jeroglíficos). Posteriormente, surgieron también sistemas ideo silábicos en el Egeo, el valle del Indo y China.

    El papel más antiguo conservado se fabricó con trapos alrededor del año 150. Durante unos 500 años, el arte de la fabricación de papel estuvo limitado a China; en el año 610 se introdujo en Japón, y alrededor del 750 en Asia central.


La literatura en Venezuela

    Los primeros escritores venezolanos de la literatura colonial fueron los cronistas de Indias, entre ellos destacan Juan de Castellanos, Fray Pedro de Aguado y Fray Pedro Simón. También se menciona a José Oviedo y Baños, quien residió en Caracas desde los 14 años de edad, como el primer escritor criollo con un estilo clásico y realista contó la conquista y población de la Provincia de Venezuela.

    Durante la revolución de la Independencia, Simón Bolívar también usó su pluma para defender y divulgar los principios republicanos, y a veces para expresar sus emociones y vivencias personales. Las creaciones literarias que marcarán pauta pertenecerán a los géneros de la prosa y la poesía de sabor neoclásico de Andrés Bello. A su lado, destaca la escritura genial de ruptura y parodia de Simón Rodríguez.

    “Como amo la libertad tengo sentimientos nobles y liberales; y si suelo ser severo, es solamente con aquellos que pretenden destruirnos”, Simón Bolívar
Fue después de 1880 cuando se perfiló en Venezuela un movimiento literario de más ambiciosa inspiración. En el género narrativo, el descubrimiento del naturalismo inspiró a Tomás Michelena una novela: Débora (1884) y a Manuel Vicente Romero García, su obra Peonía (1890), primera tentativa de novela criolla integral. Otros autores dentro de la tendencia serían Gonzalo Picón Febres (El sargento Felipe, 1899), y Miguel Eduardo Pardo (Todo un pueblo).

    Manuel Díaz Rodríguez, prosista y narrador de refinado lenguaje, se destaca como la figura más importante que el modernismo produjo en Venezuela. Le suceden Luis Urbaneja Achepohl, Rufino Blanco Fombona, José Rafael Pocaterra, Teresa de la Parra y Rómulo Gallegos.

    Es importante mencionar a Arturo Uslar Pietri (Las lanzas Coloradas, 1931), quien se afirmó como la mayor promesa narrativa novelesca; a Enrique Bernardo Nuñez, a Julio Garmendia, a Antonio Arraiz, a Ramón Díaz Sánchez, a Guillermo Meneses, a Miguel Otero Silva. Del grupo “Contrapunto”, entre 1946 y 1949, surgen narradores destacados (Andrés Mariño Palacio, Ramón González Paredes, Héctor Mujica y otros), dueños de una información literaria más actual que los anteriores, y cuyas creaciones pretenden liberar la narrativa de los resabios del costumbrismo, del criollismo, de la temática rural, del mensaje edificante, del modo de contar lineal. Más tarde, aparece Salvador Garmendia, quien desarrolla su temática hasta consecuencias de hiperrealismo anonadante, y aborda otros espacios, entre ellos el fantástico.

    También se destaca la narrativa paródica y densa de Luis Britto García, pasando por la importante obra de José Balza, un experimentador incansable, y por la de Oswaldo Trejo, atrevidamente textual. Se impone citar a Humberto Rivas Mijares y a Gustavo Díaz Solis, a Pedro Berroeta, a Oscar Guaramato, a Antonio Márquez Salas, a Alfredo Armas Alfonzo, Manuel Trujillo, Orlando Araujo y a Adriano González León, la gran promesa del grupo Sardio y de la generación de 1960.


Fuentes consultadas:
Labarrete Albert, Historia del Libro, Siglo XXI Editores, Argentina 2006.

Pacheco Carlos, Nación y literatura: Itinerarios de la Palabra Escrita en la Cultura Venezolana, editado por Carlos Pacheco,Luis Barrera Linares,Beatriz González Sthephan, Caracas 2004.

Referencias: Día internacional del libro, articulo publicado en el sitio web de la UNESCO http://www.unesco.org/new/es